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Carmen Morán.
(Nota publicada en El País, 10-02-2003)

La UNED guarda en su biblioteca 4.000 manuales escolares antiguos para investigar qué y cómo se ha enseñado en España.

Acabada la II Guerra Mundial, los alemanes observan horrorizados las altas cimas que ha alcanzado el odio entre los pueblos. ¿Qué es lo que ha pasado para llegar a esto?, se preguntan. Y vuelven la mirada hacia las enseñanzas que están recibiendo los niños en la escuela. Ése es el origen remoto del interés que se despierta en Europa por los manuales escolares, al que se sumará Francia en los años ochenta con un proyecto que bautizaron jocosamente Emmanuelle.

La idea cruzó los Pirineos de mano de Federico Gómez, profesor de Historia de la Educación en la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED). Así surgió en España, hace una década, el Proyecto Manes (manuales escolares) que trata de recopilar textos de la escuela española desde 1812 hasta hoy para investigar, a partir de ellos, las enseñanzas que conformaron la mentalidad colectiva de todo un pueblo, entre otras cosas.

En el proyecto colaboran ya una treintena de universidades españolas y latinoamericanas, además del equipo inicial, seis universidades entre las que está la UNED.

En su biblioteca central hay ya 4000 libros de texto antiguos a disposición de los investigadores. Entre estos manuales se encuantran verdaderas joyas de la pedagogía; el más antiguo de ellos es del primer tercio del siglo XVIII,Las aventuras de Telémaco, hijo de Ulises, escrito en francés. El resto son en español, ejemplares preciosos, como una Gramática Latina de 1772 o los Rudimentos históricos para instruir a la juventud católica, un libro escrito por un jesuita y editado en Amberes en 1775. O el Altieri, un tratado de filosofía del mismo siglo con páginas desplegables de figuras geométricas. Manuales de cuidada edición, algunos con impresionantes ilustraciones en color y lomos de tela; esos libros que antes de leerse se acarician.

La manualística, como definió esta disciplina el catedrático de Historia de la educación de la Universidad de Valladolid Agustín Escolano, era desconocida en España hace 20 años y hoy comienza a dar sus frutos gracias a la colección de la UNED. Ya se han escrito algunas tesis sobre los contenidos de estos libros, qué se enseñaba, cómo, por qué, qué función tenían las imágenes que ilustraban los textos.

La recopilación de los volúmenes ha llevado años y todavía faltarán otros 20, a decir de Manuel de Puelles, profesor de la UNED y uno de los directores del proyecto, para dar por concluida (nunca completa) una colección que pretende reunir los manuales de dos siglos. Los libros se han ido comprando en bibliotecas de viejo o a propietarios particulares. “los libreros ya lo saben y nos avisan de los ejemplares que encuentran”, dice Alejandro Tiana, codirector de Manes. “Algunos maestros jubilados”, prosigue Tiana, “nos han llamado al enterarse para decirnos que no sólo tenían algún libro antiguo, sino viejos materiales escolares, cuadernos o fichas escritas a mano de antes de la guerra”.

El punto de partida cronológico elegido para esta colección ha sido 1812, cuando la Constitución de Cádiz, “porque fue entonces cuando se institucionalizó la educación pública; y se ha tratado de que el proyecto sea multidisciplinar, en el que participen profesores de varios campos de conocimientos”, explica De Puelles.

Además de esos volúmenes que se han ido comprando hay una base de datos que cuenta con más de 20.000 registros españoles (www.uned.es/manesvirtual/portalmanes.html). “Todos ellos están localizados, en colecciones privadas y en otros sitios”, señala Tiana.

“No será fácil determinar qué influencia tuvieron estos manuales, ni las enseñanzas que recibían los niños en las escuelas de los distintos países en episodios comola Segunda Guerra mundial”, explica Tiana. Pero sí podrán saberse muchas otras cosas. Los investigadores están en ello.
Descubrir la realidad de las aulas a través de la “manualística”.

El interés por los manuales escolares surge a partir de los años setenta, que es cuando comienza a mirarse la realidad de forma global, “qué se hacía en la escuela, cómo, qué espacios físicos había, qué manuales se estudiaban; en definitiva, qué ocurrçía dentro de esos muros”, explica el vicerrector de Investigación y Evaluación de la UNED, Alejandro Tiana, también codirector del proyecto Manes. Hasta los noventa no empieza, sin embargo,el estudio de los manuales de forma sistematizada. En la actualidad Tiana sabe de proyectos de manualística parecidos al español en Bélgica, Holanda y Portugal, además del francés y el alemán.

Esta joven disciplina, la manualística, atraviesa buenos momentos. “La Asociación Internacional de Historia de la Educación celebró su congreso anual de 2000 en España y se dedicó al libro y la educación”, recuerda Tiana. “Allí se expusieron muchos trabajos que giraban en torno al libro de texto como material didáctico a lo largo del tiempo y en múltiples circunstancias”.

En la colección de libros de texto antiguos de la UNED hay algunos volúmenes que se editaron durante 100 años. Es el caso de la Guía del Artesano, de Esteban Paluzíe. Paluzíe era uno de esos autores de textos escolares que, con el tiempo, fundó su propia editorial. “Esa era una práctica común a fines del siglo XIX”, dice Tiana. Calleja, el de los famosos cuentos, fue uno de esos editores. Todo esto se puede observar y estudiar a través de los manuales.