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José Luis Villalaín Benito
(UNED, Madrid, España).

Introducción.

La emergencia del libro escolar como objeto de estudio hace quince años forma parte de la renovación que por entonces se produjo en el ámbito de la Historia de la Educación, tanto en las líneas de investigación emprendidas como en los enfoques y métodos utilizados para llevarlas a cabo.

Sin embargo, a pesar de su importancia, el estudio de los manuales escolares desde una perspectiva histórica no resulta sencillo y exige cierta proyección en el tiempo. Dada la larga historia del libro escolar, esta limitación viene determinada por los problemas que se derivan de su falta de conservación a pesar de las numerosas ediciones publicadas y de la gran cantidad de ejemplares vendidos, por la dificultad de precisar qué libros se emplearon en cada época concreta para la enseñanza de cada una de las materias en los distintos centros escolares, y, finalmente, por el desconocimiento casi imposible de superar del modo en que dichos manuales fueron utilizados dentro de las aulas por profesores y alumnos.

A pesar de las dificultades señaladas, el estudio de los manuales escolares ha comenzado a captar la atención de los historiadores de la educación de diversos países. En España, se gestó a comienzos de los años un ambicioso proyecto con esa finalidad en el Departamento de Historia de la Educación y Educación Comparada de la Facultad de Educación de la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED). Bajo la denominación de proyecto MANES, esta iniciativa se concretó en 1992 con la pretensión de catalogar y estudiar los manuales escolares publicados en España entre los años 1812 y 1990, a la que se fueron posteriormente incorporando otras universidades, primero españolas y posteriormente de otros países.

Organización, participantes y financiación.

En un primer momento se sumaron a este núcleo originario las universidades de Murcia, Valladolid y Complutense de Madrid. Poco después se incorporaron a él las universidades de Málaga, Salamanca y Sevilla. Estas siete universidades, a través de sus respectivos representantes, configuran el equipo principal de investigación del proyecto.

A partir de 1994 se han ido adhiriendo al proyecto numerosas universidades, tanto españolas como europeas y latinoamericanas. A través de la firma del protocolo de adhesión rubricado en 1992 entre la UNED y el INRP, se han asociado progresivamente al proyecto las universidades de Alcalá de Henares, Valencia, Pública de Navarra, Vigo, Extremadura, Girona, Islas Baleares, Granada, Oviedo, Autónoma de Madrid, Ramón Llull, Rovira i Virgili y Barcelona. Dentro de nuestro país, además de estas universidades, se han incorporado al proyecto MANES a título personal algunos profesores de universidad o de enseñanza secundaria a los que la investigación de los libros de texto no les resulta del todo ajena.

Junto a la relación de universidades españolas citada, cabe igualmente señalar otras de otros países que también participan en la investigación. Su número no es despreciable y su procedencia diversa. Hay una francesa (la de Tours), otra portuguesa (la universidad de Novoa de Lisboa) y un total de nueve latinoamericanas: una mejicana (la UNAM), seis argentinas (las de Cuyo, Luján, Comahue, La Pampa, La Plata y del Nordeste), una colombiana (la de Antioquia) y una uruguaya (la universidad de la República de Montevideo).

El proyecto MANES es un proyecto interdisciplinar e interfacultativo, que dada la envergadura de sus objetivos –como más adelante tendremos la oportunidad de comprobar– y la amplitud y diferente procedencia de sus participantes, se ha dividido en dos grupos de trabajo independientes: uno circunscrito a España, codirigido por los profesores Manuel de Puelles y Alejandro Tiana, y otro relativo a América Latina coordinado por la profesora Gabriela Ossenbach.

El trabajo realizado por el proyecto MANES hasta el momento presente no hubiera sido posible sin la inestimable ayuda económica procedente de varias fuentes. En primer lugar hay que mencionar, tanto por su volumen y relevancia como por el poder generador de nuevas ayudas, la financiación aportada por la Dirección General de Investigación Científica y Técnica a través de sendos proyectos de investigación presentados a las convocatorias públicas nacionales de ayudas a la investigación concedidos, en 1994 y 1998.

También están las subvenciones concedidas en 1995 por el Centro de Investigación y Documentación Educativa (CIDE) y por la Secretaría de Estado del Ministerio de Educación y Ciencia, que permitieron realizar un estudio sobre los manuales escolares en las áreas de ciencias sociales y naturales durante el bienio 1995-1996 y una investigación sobre los libros de texto en el franquismo en las áreas de ciencias sociales, lengua y literatura, ciencias de la naturaleza y ciencias matemáticas, respectivamente. Por último, la ayuda concedida para el año 1998 por la Comunidad Autónoma de Madrid permitió llevar a cabo el registro y la investigación de los manuales existentes en dicha región.

Sin estas aportaciones y las facilitadas por la UNED a través de su vicerrectorado de investigación para la compra de libros y material informático, el proyecto MANES no hubiera podido llevar a buen puerto muchas de las tareas ya concluidas y, por ende, tampoco hubiera conseguido la difusión y el reconocimiento que hoy tiene, alcanzado fundamentalmente a través de sus realizaciones.

Objetivos y tareas.

Desde su mismo nacimiento, el proyecto MANES estableció una serie de tareas y metas prioritarias susceptibles de realización de acuerdo a un cierto orden. Configuran una lista de objetivos específicos que han operado como auténtico hilo conductor del proyecto y han servido de guía para la elaboración de los planes de trabajo de cada periodo concreto de 1992 hasta la fecha, así como de orientación básica para elaborar las diferentes propuestas presentadas a varias convocatorias públicas de proyectos de investigación, que han constituido el principal soporte económico del proyecto y de los trabajos realizados bajo su cobertura. Éstas son los siete que a continuación presentamos:

1. Elaborar un censo lo más completo posible de los libros escolares publicados durante los siglos XIX y XX para los niveles de educación primaria y secundaria, elaborando sus correspondientes fichas bibliográficas (labor de registro) e incorporándolas posteriormente en la base de datos informática MANES, confeccionada a partir del programa CDS-ISIS (labor de catalogación). Este instrumento constituye una herramienta de trabajo imprescindible para los investigadores en este campo.

2. Recopilar una serie de instrumentos fundamentales para la investigación, como bien pueden ser todas las fuentes documentales relativas a manuales escolares, entre las que se encuentran las normas legales aprobadas sobre libros de texto, listas de libros aprobados y reprobados, planes de estudio, cuestionarios y programas de materias, con vistas a una edición crítica de cada grupo de ellas, acompañada de un análisis del contexto ideológico en el que surgen y un examen de las diversas políticas educativas que a través de dicha legislación se ponen en marcha.

3. Abrir una línea de investigación sobre la historia de los manuales escolares mediante la organización e impartición de programas y cursos de doctorado, que desembocasen en la realización de tesis doctorales.

4. Celebrar seminarios, congresos y reuniones científicas, entre cuyos réditos podríamos contar las actas de los encuentros llevados a cabo. Con ello se pretende poner en contacto a los investigadores que trabajan en este campo de estudio, al tiempo que impulsar y difundir entre la comunidad académica los resultados de las investigaciones llevadas a cabo por el proyecto MANES.

5. Publicar todos los trabajos que resulten relevantes y de interés para esta investigación y para la historia de la educación española y latinoamericana, entre los que se encuentran algunos de los incluidos en los puntos 2 y 3.

6. Formar una biblioteca del libro de texto, cuya ubicación sería la Biblioteca Central de la UNED, con la intención de ir incorporando a ella el mayor número posible de libros escolares de los utilizados en la escuela durante los siglos XIX y XX, atendiendo tanto a la fecha de su edición como a las distintas materias que en cada etapa histórica constituyen el currículo vigente, mediante compra, donaciones, legados, etc. Los fondos de esta biblioteca estarían a disposición de los investigadores con el fin de facilitarles una de las fuentes primarias, junto con las documentales apuntadas en el apartado 2, más relevantes para este tipo de estudios históricos.

7. Recopilar toda la información disponible, fundamentalmente de carácter bibliográfico (fuentes secundarias), sobre la edición de libros de texto en los dos últimos siglos.